La Coherencia de Políticas para el Desarrollo Sostenible aplicada a los pueblos indígenas

La cooperación internacional está en constante cambio y, lejos de ser perfecta, aún necesita de muchas aportaciones teóricas y prácticas. Los principales retos a afrontar residen en la coherencia de la intervención con el contexto y las actuaciones anteriores, un análisis claro y exhaustivo de las necesidades a partir del punto de vista de los beneficiarios y la implementación de alianzas multiactor y multisector, necesarias a la hora de dar soluciones complejas a problemas complejos.

Teniendo muy claras las dificultades y limitaciones de la cooperación internacional, en Arquetipos somos conscientes de que mucho trabajo queda por hacer para lograr una cooperación internacional coherente, eficaz y sostenible. Por ello, trabajamos sobre todo para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 17: “alianzas para lograr los objetivos”. Nuestro trabajo se basa en la creación e implementación de alianzas multiactor y multisector, y en la Coherencia de Políticas para el Desarrollo Sostenible (CPDS) como enfoque de referencia y tema de investigación. La CPDS, antes “solo” CPD (Coherencia de Políticas para el Desarrollo), sobre la cual académicos, organismos internacionales, instituciones y varios expertos del sector llevan trabajando casi tres décadas, se está convirtiendo en un tema cada vez más presente en la agenda internacional: las metas del ODS número 17 expresan claramente la necesidad de “mejorar la coherencia de las políticas para el desarrollo sostenible” (Naciones Unidas, 2019).

La CPD surgió con la idea de superar el concepto de Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD), poniendo énfasis no solo en la economía, sino también en la sostenibilidad, la justicia, la igualdad y el medioambiente como componentes esenciales a la hora de abordar los retos globales (Martínez Osés, 2015). Se basa en el concepto de desarrollo humano (Comisión Europea, 2019), que hace referencia a una visión amplia de desarrollo, en que las personas son protagonistas y tienen derecho a vivir una vida plena y satisfactoria bajo todos los puntos de vista. En efecto, el nuevo escenario internacional, caracterizado por la globalización, la importancia cada vez mayor de los actores no estatales y el multilateralismo, requiere que se consolide una nueva visión de desarrollo, coherente, compleja y global que debe de estar presente en todas las políticas públicas implementadas por los países. Así, el desarrollo sostenible pasa de ser algo unilateral y sectorial a permear toda la actividad gubernamental, tanto interna como a nivel de política exterior (Comisión Europea, 2019).

Con respecto a los aspectos prácticos en los que debería de concretizarse la CPDS, y que hay que analizar a la hora de entender si las políticas públicas están siendo coherentes con el desarrollo sostenible, cabe destacar la no interferencia de otras políticas con las políticas explícitamente orientadas al desarrollo; la implementación de sinergias entre diferentes políticas públicas; y, aplicando una perspectiva más integral, la transversalización del enfoque de desarrollo en toda la acción gubernamental, interna y exterior, implementando alianzas multiactor y multisector. Además, entender la CPDS en un sentido amplio también significa abogar por la cooperación entre estados y organizaciones internacionales a la hora de afrontar problemas globales de desarrollo (Martínez Osés, 2015).

Definida la CPDS como “la integración de la perspectiva de desarrollo sostenible en el diseño, implementación y evaluación de todas las políticas públicas de un país, lo que significa transversalizar el trabajo por el desarrollo en toda la acción gubernamental” (Millán, 2012), la relación con la cuestión indígena resulta clara:

¿acaso se está integrando la perspectiva de desarrollo sostenible de los pueblos indígenas en el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas?

Más allá de las aproximaciones teóricas, en Arquetipos consideramos que analizar los efectos de la CPDS sobre un colectivo concreto como los pueblos indígenas puede representar una contribución importante a este debate, dado que la cuestión indígena está cobrando cada vez más importancia a nivel internacional y en el contexto latinoamericano. En los últimos 30 años, la “emergencia indígena en América Latina” (Gajardo Falcón, 2016) ha representado un fenómeno muy relevante para la región. La movilización de las comunidades indígenas y el contexto internacional, dominado por la globalización, han permitido importantes avances en el derecho de los pueblos indígenas, tanto a nivel interno como internacional. La tendencia hacia la creciente presencia de actores no estatales ha impulsado el debate sobre el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y su inclusión como sujetos de derecho internacional y de derecho interno (Aguilar Castro, 2015). Más aún, el debate sobre derechos indígenas ha cobrado importancia con la cuestión climática: los territorios de los pueblos indígenas ocupan alrededor de un 31% de la superficie de la cuenca amazónica y custodian más de la mitad de todo su carbono forestal (Fernández Llamazares, 2019). Reconocer e implementar los derechos de los pueblos indígenas es una de las formas efectivas de combatir la pérdida de la biodiversidad, frenar la deforestación, mitigar el cambio climático y cumplir con los objetivos de la Agenda 2030.

En Arquetipos pensamos que el concepto de comunidad es muy importante y que también es esencial favorecer los procesos de desarrollo que empiecen dentro de las mismas comunidades y según su propia concepción, en el pleno respeto de los derechos humanos. En el caso de los pueblos indígenas, el concepto de comunidad y la autonomía de gestión están consagrados en el derecho internacional en el principio de autodeterminación: por ello, nuestra intervención se centra en pueblos y comunidades indígenas que hayan desarrollado o estén encaminadas a formalizar una jurisdicción especial indígena, que se constituye a partir de los sistemas tradicionales de gobernanza indígena de acuerdo con sus usos y costumbres. Gracias a la jurisdicción especial, las comunidades indígenas se constituyen como importantes actores no estatales cuyo rol no solo merece la justa consideración, sino que también ofrece alternativas idóneas en los procesos de diálogo y coordinación con las otras partes involucradas en los procesos de tomas de decisiones a nivel local, nacional e internacional.

Anna Nesladek

Bibliografía:

 

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